viernes, 2 de noviembre de 2012

Una mezcla de anticuerpos mantiene a raya al virus del sida por más tiempo

Una combinación de cinco anticuerpos, probada en ratones, ha logrado mantener los niveles del virus del Sida (VIH-1) por debajo de lo detectable durante más tiempo que los tratamientos actuales, informa hoy la revista "Nature". Esta terapia experimental, compuesta por cinco potentes anticuerpos monoclonales (idénticos entre sí porque son producidos por un solo tipo de célula del sistema inmune), es fruto del trabajo del inmunólogo Michel Nussenzweig, de la Universidad Rockefeller de Nueva York.

El investigador administró estos anticuerpos a ratones humanizados, que disponen de un sistema inmune humano que les permite infectarse del VIH, y estima que esta es una fórmula que podría evitar la infección de nuevas células.

Nussenzweig observó que, a la semana de iniciar el tratamiento, la carga viral había descendido hasta niveles por debajo de lo detectable, que mantuvieron hasta sesenta días después de finalizar la terapia.

A continuación, el científico comparó estos resultados con los que obtuvo al tratar a los ratones con una combinación de tres anticuerpos monoclonales y con una terapia basada en un único anticuerpo.

Al tratar a los roedores con una terapia de tres anticuerpos, el VIH se mantuvo en niveles bajos hasta cuarenta días tras finalizar el tratamiento, mientras que la monoterapia sólo logró que el virus fuera indetectable durante el tiempo que el ratón la estuvo recibiendo (unas dos semanas).

"Se ha demostrado que distintas combinaciones de anticuerpos monoclonales son eficaces a la hora de suprimir la replicación del VIH en ratones humanizados, por lo que pueden prevenir la infección y ser de gran importancia en el diseño de nuevos tratamientos", defendió el experto en su artículo.

En la actualidad, la terapia antirretroviral en humanos consiste en combinar al menos tres fármacos antivirales en un mismo tratamiento para minimizar la emergencia de virus mutantes resistentes a los medicamentos.

Sin embargo, el VIH se almacena en una especie de "depósitos" o reservorios virales que son los que hacen que, cuando se suspende el tratamiento farmacológico, la carga viral del paciente se eleve de nuevo y que en 21 días el virus vuelva a aparecer.

Pese a lo esperanzador de los resultados de Nussenzweig, aún es necesario llevar a cabo ensayos clínicos que permitan evaluar la eficacia de su tratamiento en humanos y medir los efectos a largo plazo sobre la infección.

LaRazon.es


Más cerca de conocer el porqué del 'efecto placebo'

Aunque los placebos han jugado un papel fundamental en la medicina y la investigación clínica, sigue siendo un misterio por qué estos tratamientos inactivos ayudan a aliviar los síntomas en algunos pacientes y en otros no. Ahora, investigadores del Centro Médico Beth Israel Deaconess, y la Harvard Medical School, han identificado, por primera vez, diferencias genéticas entre los pacientes que responden al placebo y los que no responden, proporcionando una nueva pista sobre lo que ha llegado a ser conocido como el 'efecto placebo'.    Los nuevos hallazgos, publicados en 'PLoS ONE', demuestran que las diferencias genéticas --que explican las variaciones en los niveles de dopamina del cerebro-- ayudan a determinar el grado de respuesta al placebo de una persona. Este descubrimiento no sólo tiene implicaciones importantes para la atención al paciente, sino que también podría llegar a ser de gran ayuda para los investigadores en el diseño y realización de ensayos clínicos que determinan la eficacia de un medicamento.

   "Existe una creciente evidencia de que el neurotransmisor dopamina se activa cuando las personas se anticipan y responden a los placebos", explica la primera autora, Kathryn Hall, del Centro Médico Beth Israel Deaconess. Ahora, señala Hall, "esta nueva investigación puede ser capaz de utilizar la composición genética de una persona para predecir si van a responder a un placebo".

   El efecto placebo se produce cuando los pacientes muestran una mejora con tratamientos que no contienen ingredientes activos. Para los investigadores que realizan ensayos clínicos de nuevos medicamentos --que requieren un control con placebo para determinar su eficacia-- las respuestas al placebo pueden suponer un reto particularmente difícil, que requiere reclutar pacientes adicionales con el fin de obtener datos estadísticamente significativos, lo cual encarece el ensayo.

   Debido a que la dopamina es importante para el centro cerebral de recompensa y dolor, los investigadores comenzaron a buscar un marcador genético del placebo en la vía de la dopamina. Así, los expertos descubrieron pronto el gen catecol-O-metiltransferasa (COMT). "COMT es un excelente candidato porque está implicado en la causa y el tratamiento de muchas enfermedades, incluyendo la enfermedad de Parkinson", explica Hall.

   Los polimorfismos son variaciones de genes y, en el caso del polimorfismo val158met, de COMT, los cambios en el gen producen dos copias del alelo metionina (met), dos copias del alelo valina (val), o una copia de cada uno. "Las personas con dos copias de met tienen entre tres y cuatro veces más dopamina disponible en su corteza prefrontal (el área del cerebro asociada con la cognición, la expresión de la personalidad, la toma de decisiones y el comportamiento social) que las personas con dos copias de val", explica Hall.

UTILIZACIÓN DE UN ENSAYO CLÍNICO DE 2008

   Los científicos pensaron que si la dopamina estaba involucrada en la respuesta al placebo, observarían una diferencia entre cómo los genotipos de dos copias de met, o val, o una copia de cada, responden a los tratamientos con placebo. Para probar esta hipótesis, los científicos aprovecharon una oportunidad única, utilizando un ensayo clínico de 2008, dirigido por Ted Kaptchuk, diseñado para estudiar el efecto placebo en pacientes con síndrome de intestino irritable (SII).

   "En nuestro trabajo original, los pacientes con SII fueron asignados a uno de tres grupos de tratamiento, y exploramos su respuesta al placebo", explica Kaptchuk. Armados con esta información, los científicos tomaron muestras de sangre de los pacientes del estudio anterior, usando un procedimiento estadístico para analizar los efectos entre el genotipo de una persona y el tipo de tratamiento recibido.

   "A través de nuestro análisis de regresión observamos que, cuando las copias de met aumentaban, las respuestas al placebo aumentaban de forma lineal, presumiblemente debido a una mayor cantidad de dopamina disponible", explica Hall. Los resultados mostraron que, entre los pacientes con SII, no hubo diferencias en la respuesta al tratamiento entre aquellos con dos copias de met o val, o una copia de val y met. Entre los aquellos que recibieron placebo, los genotipos de doble copia de met mostraron una pequeña mejora sobre la doble copia de val, y la copia única de met y val. Sin embargo, apunta Hall, uno de los individuos que había recibido tratamiento con placebo mostró una notable diferencia: su doble copia de met produjo una mejora seis veces mayor en los síntomas del SII.

   "Estos hallazgos sugieren que es posible que la doble copia de met sea un marcador genético de la respuesta al placebo, y que la doble copia de val sea un indicador de la falta de respuesta", afirma Hall.

   Aunque los investigadores señalan que se trata de un estudio pequeño, y que estos hallazgos deben ser más estudiados, éste ofrece un primer paso importante en el tratamiento con placebo durante la realización de ensayos clínicos.

Europa Press

Las abuelas influyen en la supervivencia de la humanidad

Nuevas simulaciones por ordenador han proporcionado un nuevo soporte matemático para la 'hipótesis de la abuela', una famosa teoría según la cual los humanos lograron una mayor esperanza de vida porque las abuelas ayudaron en la alimentación de los nietos. El estudio ha sido publicado en 'Proceedings of the Royal Society B'.    Según la autora principal Kristen Hawkes, de la Universidad de Utah, las simulaciones indican que la ayuda de las abuelas pudo alargar la esperanza de vida en primates, en menos de 60.000 años. Las chimpancés hembras rara vez viven hasta los 40 años; mientras que las mujeres suelen vivir varias décadas más allá de sus años fértiles. Los resultados mostraron que los cuidados de las abuelas a sus nietos pueden aumentar en 49 años la esperanza de vida de los primates, en un 'corto' período de tiempo evolutivo.

   Según la 'hipótesis de la abuela', cuando las abuelas ayudan a alimentar a sus nietos, después del destete, sus hijas pueden engendrar más hijos en intervalos más cortos. Al permitir a sus hijas tener más hijos, unas pocas hembras ancestrales, que vivieron el tiempo suficiente para llegar a ser abuelas, pasaron sus genes de la longevidad a sus descendientes.

   Hawkes propuso formalmente la 'hipótesis de la abuela' en 1997, y ha sido objeto de debate desde entonces. Una de las principales críticas fue que la hipótesis carecía de fundamento matemático, algo que el nuevo estudio pretendía suministrar.

   A medida que los ancestros humanos evolucionaron en África, durante los últimos dos millones de años, el entorno cambió, haciéndose más seco, y disminuyeron los bosques. "Así que las madres tenían dos opciones", explica Hawkes, "ir en busca de bosques con alimentos disponibles para que los bebés destetados se alimentaran solos, o seguir alimentando a sus hijos después de que fueran destetados".

   Este hecho favoreció que algunas mujeres, cuya edad reproductiva estaba terminando, intervinieran desenterrando tubérculos y abriendo frutos secos de cáscara dura para ayudar en la alimentación de los hijos destetados.

   Los primates que se quedaron cerca de las fuentes de alimentos para que las crías destetadas pudiesen alimentarse "son nuestros primos, los grandes simios", afirma Hawkes, mientras que "los que comenzaron a explotar recursos que las crías pequeñas no podían manejar, evolucionaron, gracias a la ayuda de las abuelas, hasta convertirse en seres humanos".

Europa Press

Un método para prevenir enfermedades graves heredadas de la madre

Se trata del primer paso de un largo camino, pero la puerta ya está abierta. Un grupo de investigadores estadounidenses ha desarrollado una técnica, mediante la manipulación de óvulos humanos, para evitar la transmisión de un grupo de patologías con un nombre complicado, enfermedades mitocondriales, para las que actualmente no hay ninguna cura.

Las enfermedades mitocondriales sólo puede transmitirlas la madre, ya que se deben a una o varias mutaciones del ADN presente en la mitocondria, un orgánulo de la célula situado fuera del núcleo, en el citoplasma.

Se estima que estas enfermedades se dan en uno de cada 5.000-10.000 nacidos y se trata de patologías muy complejas que, en muchas ocasiones, terminan con la muerte del paciente. Pueden aparecer en una etapa muy precoz, en la infancia, o en el adulto, pero tanto en un caso como en otro no existe ninguna cura para ellas y el tratamiento actual sólo mejora algunos de los síntomas.

Aunque es en el núcleo donde está el 99% de la carga genética, existen 37 genes ubicados en la mitocondria que tienen diferentes funciones todas relacionadas con el funcionamiento de esa mitocondria y con la regulación celular. Si establecemos un símil y comparamos la célula con una empresa, el núcleo sería la dirección general y la mitocondria, una subdirección.

Óvulos de dos mujeres

En su estudio, publicado en 'Nature', estos investigadores han llevado a cabo un experimento que, hace tres años, probaron con éxito en monos y que ahora realizan en humanos. Para su trabajo, han utilizado ahora 106 óvulos humanos donados de voluntarias sanas. Ninguna de ellas tenía un trastorno mitocondrial pero el experimento ha servido para demostrar que este procedimiento es eficaz para eliminar todo rastro de las mitocondrias maternas y con ello la probabilidad de transmisión de una de estas enfermedades.

El proceso consiste en la extracción del núcleo de la mujer que quiere ser madre para insertarlo dentro del óvulo de la donante, al que previamente también se le ha extraído su núcleo. La idea es utilizar el núcleo materno, donde está el 99% del genoma, y tomar de la donante sana sólo su citoplasma y orgánulos, incluidas las mitocondrias. Es como si de la empresa madre, lleváramos la dirección general a otro edificio y en el antiguo se quedara sólo una subdirección poco eficiente y que genera, fundamentalmente, problemas. La empresa funcionaría mejor, porque el nuevo centro tiene otra subdirección similar a la anterior pero sin errores.

"Realmente en la técnica se transfiere el ADN nuclear de la paciente (portadora de mutaciones mitocondriales) al ovocito previamente enucleado de una donante sana. Por lo que el ovocito reconstruido contiene la información genética de la madre (ADN nuclear) y las mitocondrias sanas de la donante", aclara Nuria Martí Gutiérrez, embrióloga española que forma parte de este equipo de científicos.

Los óvulos reconstruidos fueron además fecundados con éxito y se desarrollaron blastocistos, un estado previo al embrión. A partir de ellos se desarrollaron líneas de células madre embrionarias que fueron estudiadas para ver si contenían algún rastro del ADN mitocondrial de la madre, algo que se descartó.

Por otro lado, los investigadores llevaron a cabo unos experimentos en monos para comprobar si esta técnica puede realizarse con óvulos congelados, ya que hasta ahora sólo se había utilizado con óvulos frescos, algo difícil de llevar a la práctica clínica ya que requiere sincronizar la ovulación de la madre y de la donante. Tras probar diferentes métodos, se confirmó que cuando se utilizan óvulos congelados de la madre y óvulos frescos de la donante, la tasa de éxito de fertilización y de formación de blastocistos es similar a la que se obtiene cuando ambos son frescos.

Además, el estudio también demuestra que los monos nacidos con este procedimiento hace tres años se encuentran sanos y no han desarrollado ninguna enfermedad mitocondrial ni de ningún otro tipo.

Debate ético

En cuanto al debate que puede abrir este tipo de experimentos en la sociedad, los investigadores apuntan que todavía se requieren varios pasos antes de llevar este procedimiento a la clínica. "Se precisan pruebas adicionales de seguridad y eficacia en pacientes que deben realizarse dentro del marco de ensayos clínicos".

Según estos ensayos, el procedimiento debería ser aprobado por la FDA (la agencia que regula los medicamentos en EEUU) y también creemos que sería bueno para este proceso un debate público sobre esta técnica", afirman en una nota de prensa.

Los científicos señalan que esta técnica supone un gran beneficio tanto para los pacientes como para sus familias que se ven libres de esta enfermedad. Además, dado que el 99% del genoma se encuentra en el núcleo materno, el cuestionamiento ético quedaría superado ya que la descendencia tendría el 99% del ADN materno. "Podría ser ético para las familias utilizarla, si ellas así lo desean y se les ha ofrecido con el adecuado nivel de información", ha asegurado un comité ético de la Universidad de Oregón que ha revisado la investigación.

ElMundo.es



Transfusión de sangre para la eterna juventud

Haciendo una transfusión de sangra joven a un ratón de edad avanzada, científicos descubrieron que células cerebrales eran regeneradas revirtiendo el daño cognitivo.

Un grupo de científicos de la Universidad de Stanford logró revertir algunos de los efectos de la edad, aquellos relacionados con el deterioro cognitivo, en ratones a los cuales le fue dada una transfusión de sangre joven.

El estudio, presentado en la Sociedad para la Neurociencia en Nueva Orleáns, Lousiana, señala que se puede estimular el crecimiento de nuevas células en el cerebro de ratones viejos con la sangre de ratones jóvenes.

"Sabíamos que la sangre tiene un enorme efecto sobre las células cerebrales, pero no sabíamos si este efecto se extendía hacia la regeneración celular", explicó Saúl Sevilla principal autor del estudio.

De acuerdo a New scientist, una vez que la sangre del ratón joven se había mezclado con la del ratón viejo con éxito se analizaron los cerebros de los roedores. Cabe aclarar que se utilizó plasma sanguíneo para evitar efectos que pudieran provocar células de la sangre.

El hipocampo de los ratones viejos con sangre joven mostró cambios en la expresión de 200 a 300 genes, en especial los involucrados en el aprendizaje y la memoria. También algunas proteínas implicadas en el crecimiento del nervio mostraron cambios.

La transfusión de sangre del ratón joven aumentó el número y fuerza de las conexiones neuronales en áreas del cerebro donde las nuevas células ya no crecen. Esto no ocurrió cuando los ratones viejos recibían sangre vieja.

Para comprender más sobre los cambios cognitivos, los ratones fueron sometidos a una prueba en la que debían localizar una plataforma de agua escondida. Los ratones con plasma joven recordaron rápidamente dónde se localizaba la plataforma, contrario a lo que sucedió con ratones que tenían sangre vieja.

A pesar de los hallazgos, los científicos no saben qué es lo que hace que la sangre joven actúa de tal forma sobre un ratón de edad avanzada. Por ahora están tratando de identificar posibles lípidos u hormonas que sean los culpables.

Se espera que en un futuro este tipo de conocimientos se puedan ver reflejados en la salud de los hombres, pero por ahora no hay evidencia que indique que mecanismos similares sucedan en el hombre.

El Universal

La pubertad masculina comienza antes de lo que se pensab

Investigadores de la Academia Estadounidense de Pediatría (AAP) aseguran que actualmente la pubertad masculina puede debutar hasta dos años antes de lo que se pensaba, según los resultados de un estudio con 4.000 niños que muestran como, de media, la edad de inicio en niños de raza blanca es de 10,4 años, mientras que en los de raza negra se adelanta hasta los 9,4 años. El estudio, publicado en el último número de la revista 'Pediatrics', corrobora un cambio que ya se había visto en estudios llevados a cabo con niñas. Además, los autores del estudio consideran que dicho hallazgo puede ser importante para las nuevas estrategias de salud pública.

En el estudio participaron 212 pediatras de todo el país y más de 4.100 niños de entre 6 y 16 años. Los investigadores llevaron un registro de datos sobre la aparición de los factores que se consideran los indicios estándares del inicio de la pubertad masculina: la aparición de vello púbico y genital y el aumento testicular.

En general, se observó que los niños afroamericanos comenzaban la adolescencia hasta un año antes que los blancos o los hispanos y, en general, la edad promedio de la aparición de la pubertad fue 18 meses antes de lo que hasta ahora ha sido considerado el inicio de la adolescencia: 11,5 años para los niños blancos e hispanos, y 11 años para los niños negros.

Las causas de estos cambios, afirman los investigadores, no están claras. "Hasta ahora han hecho falta en los datos contemporáneos las edades de aparición de las características de la pubertad en los niños de Estados Unidos, desde su aparición hasta maduración, los cuales son necesarios para los pediatras, especialistas en salud pública y padres", ha explicado a la BBC la doctora Marcia Herman-Giddens, una de las autoras del estudio.

Aunque no se sabe qué es lo que está causando este adelanto en el inicio de la pubertad, tanto de niños como niñas, hay varias teorías que van desde los altos niveles de obesidad, la inactividad, o compuestos químicos en los alimentos que pueden interferir con la producción normal de hormonas.

Pero tal y como señalan los científicos, aunque el adelanto de la adolescencia no debe ser motivo de preocupación para padres o especialistas, es necesario llevar a cabo más estudios para confirmarlo y entender mejor porqué están madurando sexualmente antes los niños.

"Si resulta cierto que los niños están comenzando la pubertad más jóvenes, no es claro que esto refleje algo negativo o que tenga implicaciones a largo plazo", ha añadido el doctor William Adelman, miembro del comité sobre adolescencia de la AAP.

LaRazon.es


Desarrollan un 'código de barras' para mapear el cerebro

Un equipo de neurocientíficos del laboratorio Cold Spring Harbor (Nueva York) ha propuesto una nueva y revolucionaria forma de determinar el potencial de conectividad neuronal (el 'conectoma') de todo el cerebro del ratón, en un ensayo publicado en la revista 'PLoS Biology'.

   El equipo, dirigido por el profesor Anthony Zador, tiene como objetivo proporcionar una descripción completa de la conectividad neuronal. En la actualidad, el único método para la obtención de esta información con alta precisión se basa en el examen de la sinapsis de cada célula por microscopía electrónica; pero el método es lento, caro y requiere mucho trabajo.

   Ahora, Zador y sus colaboradores han propuesto una secuenciación de ADN de alto rendimiento para probar la conectividad de los circuitos neuronales a la misma resolución que la de las neuronas individuales. Según el investigador, "nos proponemos hacerlo a través de un proceso que estamos desarrollando, llamado BOINC: el código de barras de cada una de las conexiones neuronales".

   La propuesta llega en un momento en el que varios equipos científicos en Estados Unidos están progresando en sus esfuerzos para mapear las conexiones del el cerebro en los mamíferos. Estos estudios utilizan inyecciones de colorantes trazadores o virus para mapear la conectividad neuronal a escala mesoscópica - una resolución de rango medio que hace posible seguir las fibras neuronales entre regiones del cerebro.

   Sin embargo, el equipo de Zador quiere trazar la conectividad más allá de la mencionada escala mesoscópica, a nivel de los contactos sinápticos entre pares de neuronas individuales. La técnica del código de barras BOINC podrá, según señala Zador, "proporcionar una visión inmediata de los proceso que realiza un circuito". Por otro lado, el método BOINC promete ser mucho más rápido y barato que los enfoques basados en la microscopía electrónica.

   El método BOINC consta de tres pasos. En primer lugar, cada neurona se etiqueta con un código de barras de ADN específico - un código de barras formado por sólo 20 'letras' de ADN al azar puede etiquetar un billón de neuronas, muchas más que las que existen en el cerebro del ratón.

   El segundo paso se centra en las neuronas que están conectadas sinápticamente y sus asociados de códigos de barras respectivos. Esto se consigue mediante un virus -como el virus de la pseudorrabia - que puede mover el material genético a través de las sinapsis. "Para compartir los códigos de barras a través de las sinapsis, el virus debe ser diseñado para llevar el código de barras dentro de su propia secuencia genética", explica Zador, "después de que el virus se propague a través de las sinapsis, cada neurona termina con una bolsa de códigos de barras, que incluye su propio código y los de sus parejas sinápticamente acopladas".

   El tercer paso del método consiste en la unión de los códigos de barras de las neuronas conectadas sinápticamente para crear piezas individuales de ADN, que luego pueden ser leídos a través de métodos de alto rendimiento de secuenciación. Estas secuencias de doble código de barras se pueden analizar computacionalmente para revelar el diagrama de cableado sináptico del cerebro.

   En conjunto, afirma Zador, si BOINC pasa la fase de pruebas, ofrecerá un medio de bajo costo y rápido para mapear un conectoma, incluso el de los complejos cerebros de los mamíferos.

Europa Press